El amor supera a los temores más profundos
Carlos, un chico de 17 años, estaba ausente escuchando las conversaciones de sus compañeros de clase: “¿qué vas a hacer en verano?”; “¿te vas a ir de viaje con tus padres?” Tenía un nudo en la garganta, porque estaba pensando en cómo decir a sus padres que era gay y qué le dirían sus padres nada más llegar a casa. Estaba pensando lo que más temía: “Hijo, haz las maletas y llama a tus amigos… Nos mudamos a…” Esas palabras le causaban un horror, estaba harto de ir de un lugar a otro y no poder disfrutar de unas vacaciones “de verdad” en familia o con amigos. Mientras que estaba en su mundo interior, notó que alguien le tocaba el hombre, se giró y vio a todos sus amigos sonriéndole. Le preguntaron: “¿Ya sabes cómo decirles que eres gay?” “¿Qué harás este verano, te irás otra vez?” Él se quedó con la boca abierta sin saber que responder. Se quedó atónito, ya que sus amigos le preguntaron aquello que estaba fluyendo por su cerebro. Tras unos segundos, respondió: “No lo sé, pero tengo mi...