Mi peor adiós


Era el último día de verano. Todos mis amigos y compañeros de clase esperaban ansiosos las vacaciones. Incluso, aquel día todo llevamos algo de comer para despedirnos de nuestra mejor profesora de todo el curso. Recuerdo que todos lloramos porque esa profesora se iba a otra ciudad y sentíamos una nostalgia porque nos despedíamos de alguien que nos dejó una huella en nuestro camino para ser docentes. Sin embargo, yo lloraba por dos razones que solo mis amigos y la profesora sabían.... No podría pasar un día sin que llorara por la muerte de mis padres después de 2 años... Fue una de las peores noticias, porque además murió el día de mi cumpleaños. Sigo teniendo en mente aun cuando las pulsaciones le bajaban poco a poco y el sonido del cardiofrecuencímetro se dejó de escuchar. Cuando ocurrió eso, empecé a chillar y a llorar... Incluso mi madre y mi hermana me contaron que me desmayé y estuve unas tres horas en coma...
Las dos primeras semanas fueron lo peor... Los médicos me dejaron ir al entierro de mi padre, donde toqué su obra de violín favorita y también estuvieron mis amigos de la música tocando junto a mí. Después de toda la ceremonia en recuerdo de mi padre, tuve que regresar otra vez al hospital, ya que los doctores me dijeron que me querían hacer pruebas por mi salud. Ellos veían que no comía y estaban preocupados por si entraba otra vez en coma. Era la primera vez que conocían a alguien que después de desmayarse comenzaba a un letargo, por lo que tuve que estar allí encerrada.

Casi todos los trabajadores del Hospital me conocen, ya que desde pequeña he asistido allí para hacerme todas las pruebas que me debían hacer.  Durante las dos semanas empecé a darme cuenta de que, gracias al apoyo y los ánimos por parte de mis amigos, familia y mi terapeuta pude recuperarme poco a poco, hasta recuerdo que en la habitación colgaron fotos mías con mi padre y con mi familia. Pero aquello que siempre voy a tener muy presente es que me cocinaban lo que me apetecía y a veces, comía cuando quería, por lo que a pesar de mi mal estado tuve a personas maravillosas que estuvieron a mi lado en cada momento.
No obstante, a pesar de que cada día iba mejorando en salud, fueron las palabras que me dijo mi padre con su voz tan dulce y respirando cuando necesitaba descansar: “Hija.... Felicidades...Por favor no llores, no quiero verte triste. Es tu día, es el día que naciste y que nos trajiste a tu madre.... Y a mí una felicidad que los que no son... padres no conocen... Eres estupenda, maravillosa, una gran persona, dulce, cariñosa, alegre.... Ve con ese pequeño corazón, pero que transmite energía positiva y que es capaz de levantar a una persona... Siempre estás con esa sonrisa tan bonita que tienes.... que es imposible no fijarse en ella... Y por eso quiero que me sonrías, para poder recordarla mejor.... Y sigue tocando el violín... lo haces con una dulzura y parece que seas profesional... Me encanta cuando tocas la obra a la que fui yo a verte... es mi favorita... cuando la tocas, me das energía, pero ahora ya.... No tengo mucha y la que tengo es... es gracias a ti, amor. Quiero que sepas que... que a pesar de que nuestras discusiones y de mis tontos enfados estoy muy orgulloso de ti... Sigue así siendo como eres, no cambies.... Y en cuanto a la Universidad... ¿Qué decirte? Mucha suerte dulce flor... Sé que vas a sacar todo con muy buena nota como lo estás haciendo ahora... A pesar de que tengas muchos obstáculos sé que vas a seguir luchando... Eres una luchadora.... Y también quiero que sepas que a pesar de que no nos veamos yo estaré a tu lado... Iré con los abuelos a tu graduación. Estaremos arriba aplaudiéndote y llorando de alegría porque estaremos muy orgullosos de ti y siempre lo estaremos... Te quiero” Este discurso y esta lección de vida estará conmigo vaya a donde vaya... Cada palabra que me dijo se quedará entre nosotros dos, pero especialmente se me quedarían grabadas en mi corazón….
Yo como respuesta le escribí una carta:
“Querido Papá:
Bueno... Llorar es de débiles dicen algunos, pero a veces las lágrimas expresan lo que las palabras no pueden... Te fuiste el día que menos esperaba... Pero me diste una lección de vida.... Me has dejado un hueco en mi corazón, una parte de mí te lo has llevado ahí arriba y ahora la herida que me has dejado es muy difícil de curar. Ahora estoy en el Hospital también. Estoy en la misma habitación donde estuviste ingresado tú, en la 2224, ¿recuerdas? Son los números de nuestros cumpleaños. ¿Sabes? La habitación está decorada con nuestras fotos y con amigos y familias. Me encargué de que lo hicieran. En el entierro te toqué nuestra obra favorita de violín...
Ahora Laura y la mamá se han ido al apartamento a tirar tus cenizas al mar. Les dije que fueran por mí, porque estoy en el Hospital como te he dicho antes... Cuando te fuiste, empecé a chillar y me desmayé... Entré en coma durante tres horas. Los doctores me dijeron: Puedes preparar todo para el entierro de tu héroe, pero luego ven otra vez aquí... La habitación está reservada para ti...
Ya sabes que tengo que ir mucho al terapeuta y al psiquiatra... No sé cuánto tiempo voy a estar aquí. Supongo que hasta que ellos me vean mejor y que estén seguros de que coma bien y tenga fuerzas.... No tengo ninguna gana de comer, incluso he adelgazado dos kilos en una semana... Parece que tenga anorexia, pero desde que te fuiste... Es muy duro que no estés.... Echo de menos el contacto de tus manos, los abrazos y los estirones de oreja.... Te quise, te quiero y te querré... Muchos besos y abrazos desde aquí.

De tu hija pequeña, Marta que siempre te tendrá en su corazón pequeño”

La hoja con gotas de lágrimas, a medida que iba escribiendo... La cerré y la metí en mi diario. Al llegar la noche la deje en la mesita y vi a mi padre tumbado a mi lado, me dio un beso y me dijo: “Buenas noches, princesa... Te quiero... La carta es preciosa como tú… Y recupérate cuanto antes”

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