Una historia de amor para recordar
Era ya el último día del año, estás en Facebook porque
estás esperando a que tus padres terminen de arreglarse y de repente ves una
solicitud de amistad de un chico, que conoce a otro amigo desde la Infancia. Y
cómo no, te entra la curiosidad y de forma inevitable ves todo su perfil, le
cotilleas, pero lo primero es mirar sus fotos. Te llama la atención, lo
aceptas, pero no le hablas porque en ese momento grita tu madre llamándote para
ir al cine. Bajas las escaleras corriendo y de repente ves que la pantalla se
enciende y te sonrojas porque te ha hablado ese chico al que desconoces pero te
ha llamado mucho la atención. Tu madre te pregunta qué ocurre y tú entre esa
sonrisa que se te escapa sin querer le dices nada. En el coche hablas y hablas,
incluso os mandáis audios, algo poco habitual de ti, porque te desagrada esa
voz. Cuando escuchas la voz de él, te derrites por dentro, porque es súper
dulce y para enamorarse. Después, cuando llegas al cine sigues y sigues hablando,
y sin darte cuenta te sale una risita que no puedes evitar. Cuando sales del
cine, ves muchos mensajes de él y en lo único en lo que te centras es en
contestarle y solo a él, porque en ese momento hay algo que te llama mucho la
atención y por eso no puedes dejar de hablarle. Nada más llegar a casa,
continuas hablando y tardas tu tiempo en desvestirte porque en lo único que
piensas en ese mismo instante es seguir hablando con ese chico que te ha robado
un trocito de tu alma, surge una magia que no se puede ni describir. Pero ese
momento de alegría fue roto por tu madre porque te llamaba porque la cena
estaba ya servida. Tu ansiosa por cenar y seguir hablando no colaba, porque al
día siguiente había que levantarse pronto para ir a trabajar y piensas por qué
no quedar con él, se lanzas y le dices que sí rápidamente. Llega por la tarde
del día siguiente y ahí está él esperándote en la calle, y me dice con una
sonrisa dulce: “¡Hola Marta! Soy Rubén” y tu de forma inevitable sonríes como
una tonta enamorada, pero que realmente todavía no lo conocías a penas.
Cuando llegas a su casa, ves lo bonita que es, viendo en
la entrada el dibujo de Don Quijote y es la primera imagen que se queda
grabando en tu cabeza. Te pregunta qué te apetece hacer y tu nerviosa le contesta
que no sabe qué hacer… Te dice de jugar al Fifa y tú le dices que sí, que vale.
Bueno nos ponemos a jugar y bueno le gano jajajajajaj. El caso es que nos
quedamos mirándonos un rato y de forma inevitable nos besamos… Yo, nerviosa, no
sabía que decir y de repente llega su
madre y bueno toca conocerla en ese momento. Su madre me pareció una chica muy
amable y simpática, incluso me invitó a cenar y yo encantada.
Al día siguientes seguimos hablando y hablando, hasta que
se convirtió en la rutina de vernos todos los días, porque él me venía a
recoger del trabajo. Y es así como surgió el amor…
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