El amor supera a los temores más profundos


Carlos, un chico de 17 años, estaba ausente escuchando las conversaciones de sus compañeros de clase: “¿qué vas a hacer en verano?”; “¿te vas a ir de viaje con tus padres?” Tenía un nudo en la garganta, porque estaba pensando en cómo decir a sus padres que era gay y qué le dirían sus padres nada más llegar a casa. Estaba pensando lo que más temía: “Hijo, haz las maletas y llama a tus amigos… Nos mudamos a…” Esas palabras le causaban un horror, estaba harto de ir de un lugar a otro y no poder disfrutar de unas vacaciones “de verdad” en familia o con amigos. Mientras que estaba en su mundo interior, notó que alguien le tocaba el hombre, se giró y vio a todos sus amigos sonriéndole. Le preguntaron: “¿Ya sabes cómo decirles que eres gay?” “¿Qué harás este verano, te irás otra vez?” Él se quedó con la boca abierta sin saber que responder. Se quedó atónito, ya que sus amigos le preguntaron aquello que estaba fluyendo por su cerebro.
Tras unos segundos, respondió: “No lo sé, pero tengo miedo…” “Espero que no me digan de mudarnos otra vez, estoy tan cansado de viajar y de cambiar amigos constantemente…” Sus amigos, también sorprendidos dijeron al unísono: “No te preocupes, queremos ayudarte. Somos tus amigos ¿No? Para eso están los amigos, para ayudarnos mutuamente…” Uno de los miembros de la pandilla de Carlos de repente formuló una idea: “Se me acaba de ocurrir que podríamos ir a tu casa a explicar todo a tus padres en relación al amor y en cuanto al viaje, pues nos vamos todos a Madrid, iba a venir un amigo, pero al final no viene y había comprado los billetes y todo… Puedo hablar con él, porque creo que está buscando a alguien para venderlos… ¿Qué te parece la idea?”
Carlos, con más ilusión, afirmó y sonrió. Tras sonar la campana, todos gritaron y corrieron hacia el bus o iban de camino a casa. Durante el trayecto del bus, Carlos y sus amigos iban reflexionando los argumentos que dirían a los padres de Carlos. Cuando llegó la parada, todos estaban nerviosos, especialmente Carlos tenía miedo de lo que podían hacerle sus padres. No obstante, el miedo y los nervios no impidieron a ninguno de los amigos adentrarse a la casa y explicarle todo. Decidieron que Carlos debía entrar primero y avisar a sus padres que tenían visita. Tras contar dicha noticia, entraron todos sin palabras. Carlos les iba guiando por la casa, pasaban por pasillos, todos llenos de retratos, que eran de todas las generaciones de aquella casa. Carlos avisó a sus padres de que sus amigos estaban ya en el salón. Después de esperar unos minutos de pie, entraron los padres. Se sentaron todos y comenzó la conversación. Carlos expresó: “Mamá, mis amigos han venido hoy porque hay algo que os quiero contar a los dos, pero no me atrevía a decirlo y me han dicho que sí que era posible que me acompañaran y esta es la razón de la reunión… A ver cómo comienzo… Se trata del amor…” Cada amigo iba diciendo una frase y tras terminar de contar la noticia, los padres iban a hablar, pero fue interrumpida ya que un sirviente informó sobre que la comida estaba hecha. Los padres no querían dejar el tema a medias, por lo que los amigos de su hijo llamaron a sus correspondientes progenitores para comentarles que no iban a comer, que se quedarían en casa de un amigo.  Durante el transcurso de la comida, los nervios y el miedo que tenían todos iba disminuyendo e iba aumentando la alegría de todos… Sus padres no tenían ningún problema en que su hijo fuera “gay”, estaban contentos de saber que su hijo confiara en ellos finalmente, ya que ellos se sentían angustiados por su descendiente. Ellos intuían que su hijo fuera homosexual, pero tenían miedo de herir los sentimientos de su hijo. Por ello, los progenitores dijeron a la vez: “Hijo, no hay que tener miedo a expresar lo que sentimos, lo que pensamos o cualquier cosa, somos tus padres y sabes que te apoyaremos en lo que sea… Sé que es difícil llevar una vida como la que llevamos… Pero a partir de ahora, ya no nos vamos a mudar más. Hablé con mi jefe y le expliqué que no podía vivir como vivía y tampoco quería que mi hijo se distancie de mí por mi culpa…” Todos lloraron de alegría y se abrazaron. Todas aquellas noticias permitieron a Carlos volver a sentirse “libre” y saber que ya no hacía falta cambiar de casa o de colegio. Al finalizar el manjar, los amigos comentaron a los padres de Carlos si podía irse con ellos a Madrid para pasar unas semanas con ellos y un amigo. Aceptaron y aquel día fue el mejor de su vida para Carlos, porque aprendió a que siempre hay que perseguir los sueños, aunque nos dé miedo o nos cause nervios. Aquel día, Carlos pudo cumplir el sueño de poder contar con el apoyo de sus padres y que iban a quererle tal y como era; no iba a continuar viajando y viajando y, por último, podía viajar a Madrid, tal y como lo había soñado durante muchos años. Solo le faltaba cumplir el sueño de conocer a alguien que fuera “gay” también, que se enamorarían, se casarían y tendrían hijos.
Después de dos semanas llegó el momento que esperaba Carlos, viajar con sus mejores amigos e ir a Madrid. Durante el trayecto al destino, Carlos no paraba de pensar en cómo sería el amigo, Pedro, de sus amistades. Pensó que él sería como sus amigos. Pero cuando Carlos conoció a Pedro no imaginó lo que sucedería…. Se enamoró de él desde el primer momento que lo vio, sus amigos se dieron cuenta de que Carlos había caído en la magia de los ojos de Pedro. Todos hicieron lo posible para que Pedro y Carlos pudieran pasar un tiempo a solas y lo consiguieron. Pedro quiso salir con Carlos a solas los dos, sin nadie más, ya que él también se había enamorado. Ambos tenían química, pero no se atrevían a decir lo que sentían uno por el otro, por lo que pasar un día solos les permitió contar los secretos que solo conocían sus amigos.
Cuando terminó el viaje, Carlos y Pedro mantenían el contacto, incluso se veían en verano. Después de 6 años de amistad, se dijeron lo que sentían uno por el otro. Tras pasar 9 años de pareja, se casaron y adoptaron un hijo.

Comentarios

  1. Me siento identificado con Carlos en varias partes, no por que sea gay, sino porque muchas veces los amigos lo son todo, y es por ello que yo le tengo que dar las gracias a un buen amigo para que me ayudase a conocer a la mejor persona que hasta ahora he conocido y con la que en estos momentos disfruto diariamente con ella. y en concreto la frase de enamorarse, casarse y tener hijos, yo todavía no he llegado a tanto, pero enamorarme sí lo he hecho (sin lugar a dudas).

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